Utiliza una almohada muy delgada o retírala; coloca una toalla enrollada bajo la frente para mantener una pequeña vía aérea mientras dejas la cabeza casi neutra. Alterna el lado de giro para no sobrecargar siempre las mismas facetas cervicales.
Coloca una toalla fina o almohadilla blanda bajo el bajo vientre para reducir la lordosis aumentada que esta posición promueve. Ese relleno mínimo cambia ángulos articulares, disipa presión y evita amanecer con rigidez difusa en toda la espalda baja.
Si quieres migrar a lateral o supina, acostúmbrate a iniciar la noche boca arriba con apoyos listos y luces bajas. Cada microdespertar es una oportunidad para recolocarte. En dos semanas, la nueva configuración suele sentirse natural y reparadora.
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